Noticias sobre el nuevo album…(II)

Hemos hablado ya de lo duro que ha sido compaginar bolos y estudio, de las personas que nos han estdo echando un cable en ambos sitios, pero hemos pasado de puntillas por lo que ha sido la grabación en si.

Lo de grabar en estudio es toda una experiencia, que ya de entrada, te echa por tierra cualquier forma de trabajo anterior.

Si bien es cierto que Jorge hizo un trabajo excelente en nuestra grabaciones anteriores con los conocimientos y medios de los que disponíamos y con la ayuda de J. Adán, la combinación de posibilidades y equipo que ofrece el estudio, unido a las distintas ideas, sugerencias y enfoques que se dan por parte del resto de personas inmersas en la grabación, hace que el resultado adquiera una dimensión diferente a la inicial. Cuando menos, algo más compleja.

Para empezar, el sonido que obtienes en la sala, difiere del que recibe la mesa de grabación y todo depende del amplificador que uses, de su ecualización, del tamaño de los conos de las pantallas, de la guitarra, del tipo de micrófono, del número de micrófonos o incluso de la distancia a la que se encuentra cada micro del cono. Y luego están los previos de la mesa de mezcla, que también le dan su toque particular.

Con tantas variables, buscar el sonido que se quiere en cada instrumento a veces lleva su tiempo. Por poner un ejemplo: por el estudio han pasado hasta cuatro modelos diferentes de amplificadores, y al menos siete guitarras distintas, algunas de ellas cedidas por compañeros.

En la grabación de las guitarras se utilizaron 2 amplificadores y 3 micros, uno en cada amplificador  y otro de ambiente. Es decir, de cada guitarra se recogen 3 señales distintas y una vez terminado el tema, se vuelven a grabar entero de nuevo, es decir, otras 3 pistas.

El  criterio se repite igualmente para la otra guitarra, con lo cual estamos hablando de un total de 12 pistas entre las dos guitarras. Obviamente, nada que ver con la hecho anteriormente.

Hemos hablado de las guitarras, pero el trabajo previo de sacar sonido, es igualmente necesario en el caso del bajo, batería y voz.  Se prueban distintas cajas, distintos platos, diferentes micros, diferentes ecualizaciones. Se prueba todo veinte veces…

Pese a todo, como he dicho antes, el sonido directo que escuchas dentro de la pecera difiere del que recoge la mesa, así que aunque cada cual tenía claro el sonido que buscaba,  trasladarlo a la mesa es otro mundo paralelo del que se han encargado Emi y Sorín como técnicos y Jesús Utande en la producción.

Aunque durante la grabación cualquiera de ellos podía estar a al mando de los controles, lo cierto es que cada cual tiene un papel predominante dentro del equipo que conforman. Mientras que  Jesús se centraba como hemos dicho, en la producción, Emi se ha encargado de la mezcla  y  Sorín de la masterización.

Por otro lado, están los cambios o modificaciones que se van haciendo sobre la marcha en base a comentarios, ideas o sugerencias de unos y otros.  Probablemente el que más de cerca los haya vivido haya sido sin duda el Rubio a la hora de grabar la voz. La gran cantidad de letra que conforman los temas y la velocidad de algunas canciones, hacía que fuera complicado entenderle en algunos casos, por lo que J. Utande nos aconsejo recortar o modificar frases en algunos casos y en otros, propuso al Rubio modificar la modulación o la forma interpretar el tema para facilitar la dicción o para darle el matiz que requería en cada momento. Por el mismo motivo, se han llegado a cambiar solos guitarra, bajos o repetir letras enteras de cabo a rabo.

Luego están las colaboraciones de las que hablaremos en su momento. Aportaciones que suman y cambian todo lo anterior. Cuando trabajas con tanta gente alrededor siempre hay alguien que sugiere algún detalle nuevo que incluir en alguno de los temas, dotándolos de otro color y textura.  Y por si fuera poco, los últimos arreglos previos a la masterización: realces de detalles, coros, acoples, silencios, efectos, correcciones….

Con todo y con eso, que nadie se lleve a engaño. No es fácil dar exactamente con lo que se busca por que también interfieren indirectamente los gustos y estilos de los músicos y el equipo técnico, y tampoco es que estemos hablando de  una producción  multimillonaria precisamente, pero si de un trabajo exigente, hecho con muchas, muchas ganas y mucha intención de agradar.

Y ese es exactamente el punto en el que nos encontramos ahora mismo, a la espera de poder darle otra vuelta que nos permita encontrar nuestra reseña: ese estilo kañero, roto y crujiente de nuestros directos que consiga, cuando menos, que nos ponga los pelos como escarpias.

Conseguir lo mismo con vosotros, sería ya la hostia!!….y no dudéis en que lo vamos a intentar.

“No pain, no gain” (Scorpions)

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